Mónica

Mónica

Teatro Larrañaga

Construido entre 1880 y 1882. Ha sido escenario de los más notables artistas liricos, sinfónicos y del ballet y el teatro. También ha servido de ceremonias y conferencias. Tiene una capacidad de 600 localidades y contiene un Museo. El 4 de octubre de 1988 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Ubicación: Joaquín Suárez entre Uruguay y Brasil. Horario de atención al pùblico: Lunes a Sábado de 16:00 a 21:00.

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Salto capital

La ciudad de Salto, ubicada junto al río Uruguay en el litoral Norte del país ofrece al visitante múltiples posibilidades de disfrute, descanso y diversión. En Salto pueden consumirse las naranjas más jugosas de Latinoamérica y los arándanos más frescos de la región. Gran productor de lana, principal centro generador de energía hidroelectrica del país y cuna de valores artísticos notables como los escritores Horacio Quiroga y Marosa di Giorgio o artístas plásticos como Petrona Viera, a Salto le sobran atractivos turísticos. Es la ciudad del Interior con mayor número de Monumentos Históricos Nacionales como el Área Portuaria; el Teatro Larrañaga, el Museo de Artes Plásticas, o el tradicional Mercado 18 de julio. Posee tres grandes complejos termales de primer nivel y dos parques acuáticos de vanguardia, despiertan el interés de visitantes de todo el mundo.

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Destino Guaviyú

Al llegar, ya casi mediodía de aquella primavera de sol intenso, sentimos que había valido la pena. Algunas lecturas y charlas con personas que nos decían "es lindo, tienen que ir" hicieron que emprendiéramos el recorrido que, en cuestión de algo así como 70 kilómetros desde la ciudad de Paysandú, nos cambió la geografía e hizo saborear ese gustito a aventura que conlleva planificar un viaje familiar hasta un sitio desconocido.

Es que Paysandú, como otros lugares del interior del Uruguay posee verdaderos tesoros escondidos que, descuidados durante generaciones enteras, aún siguen allí, esperando ser redescubiertos. Mudo testigo del tiempo, la rinconada natural que conserva las ruinas del Saladero Guaviyú, nos recibió solitaria y en flor. Florecidas estaban las enredaderas, las tunas y algunos árboles autóctonos aunque las pitangas ofrecían no sólo generosa sombra sino también sus deliciosos frutos al paladar recién llegado.

Al fondo, las profundas aguas del río Uruguay en el antiguo muelle de piedra, otrora utilizado para embarcar los productos saladeriles con destino de ultramar. Acampamos. El abuelo se dispuso a bajar la parrilla, el asado y la leña.

El resto, cámara en mano, nos fuimos a caminar. Si indescriptible es la sensación de aventura que sienten los niños al adentrarse en las ruinas de gruesos ladrillos, pasar por aberturas de puertas todavía existentes, caminar entre las raíces de añosos árboles, sorprender algún pájaro, huir de un lagarto que aparece a lo lejos, subir hasta el lugar donde aún se elevan las chimeneas del saladero y apreciar desde lo alto la belleza del río Uruguay, faltaría a la verdad si no admito que también los grandes nos sentimos un poco chicos exploradores.

Sin la información adecuada al visitante, las ruinas del saladero Guaviyú son tan sólo un bonito lugar y un buen sitio para pescar. Por eso, la Mesa Zonal de Quebracho emprendió el desafío de desarrollar allí un proyecto de turismo ecocultural con el objetivo de poner en valor el lugar que hoy cuenta con dos senderos --uno natural y otro cultural-- que a través de cartelería adecuada dan cuenta de la flora nativa y los valores arqueológicos e históricos del lugar.

Quien posea algo de sensibilidad histórica pronto caerá en la cuenta que se respira allí un aura del pasado que evidencia lo que la mano del hombre hizo en el lugar.

Es que las ruinas del otrora saladero "San Pedro" --también llamado saladero "de Piñeyrúa", por sus primeros dueños o "Guaviyú", por su ubicación-- son el testimonio de la existencia de no sólo una industria de primer orden en lo departamental y nacional en el siglo XIX, sino también de una población numerosa y activa que luego desapareció como por arte de magia.

Sin embargo, parte del alma de aquella época aún está vivo en la zona. Lindero al área actualmente habilitada como paseo público está el lugar donde estuvo enclavada la espléndida casa quinta de don Nicanor Amaro, primeramente administrador y luego co-propietario del saladero.

Se trata de un sitio que hoy no está librado al acceso de los visitantes por tratarse de una propiedad privada en manos de colonos del Instituto Nacional de Colonización. No obstante, en nuestra visita y como algo excepcional estas personas tuvieron la gentileza de permitirnos ingresar y recorrer el lugar.

De la casa, que estaba coronada por un mirador y además contaba con un pequeño estanque artificial que surtía de agua a numerosas piletas desde donde se regaba la quinta, hoy nada queda.

Sin embargo, todavía, como mudos centinelas, se conservan enhiestos entre la maleza y el monte dos grandes pilares que otrora sostuvieron el portón a través del cual se ingresaba al parque, así como "misteriosos" túneles sobre los cuales alguna vez se tejieron numerosas historias pero que no son nada más que los desagües de las aguas pluviales y residuales de la casa.

Caminar por aquellos lugares puede deparar gratas sorpresas, como encontrar limoneros y naranjos y diversos árboles ornamentales de los que se conservan aún algunas thyas, magnolias, paraísos y jacarandás. Ellos son lo único vivo que queda de aquellos lejanos tiempos. Son la memoria vegetal.

Aquel atardecer de primavera, a poca distancia de la desembocadura de arroyo Guaviyú en el río Uruguay, caminando entre el monte me encontré en un lugar descampado y sentí de pronto un escalofrío al darme cuenta que estaba en medio de lo que una vez fue una avenida de cipreses.

No fue difícil imaginar lo que habrá sido la vida allí en aquellos tiempos, las voces, los ruidos, los miedos, desvelos y sueños. Tampoco fue difícil hallar la salida. Tuvimos la ayuda de un bonito e intenso perfume: cerca del centenario pórtico por el que había ingresado al predio, y en medio de la frondosidad de un monte nativo que avanza inexorablemente como si intentara tapar todo vestigio de huella humana reclamando así al tiempo lo que alguna vez suyo fue, un enorme árbol de magnolias en flor rendía cuentas a su cíclico destino.

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Villa Soriano, cuna del turismo en Uruguay

Con algunas sobrevivientes callecitas blancas como la caparazón de los caracoles del río Negro, un entorno natural de singular belleza, el andar tranquilo de su gente, una concentración de bienes patrimoniales --varios de ellos declarados Monumento Histórico—y su aire de pueblo como detenido en el tiempo, Villa Santo Domingo de Soriano es no sólo la población más antigua del territorio nacional, sino también cuna de la Patria y del turismo en Uruguay.

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Jazz en la calle, una fiesta única

En enero, en las calles de la "coqueta del Hum" se vive una fiesta única de música y cultura que, desde hace ya 7 años, ha dado a llamarse Jazz a la Calle. En tanto, el escenario mayor, ubicado en la cultural Manzana 20, frente al puerto de la ciudad de Mercedes, nuclea en las noches centrales de a unas 5.000 personas.

Apenas se apagan las últimas luces del día, en la zona céntrica de Mercedes (Soriano) comienzan a sonar los primeros toques callejeros, que constituyen uno de los exponentes más fieles de la esencia del evento. Se trata de espacios donde los músicos interactúan con el público y también entre ellos mismos.

Los grupos que allí se ven tocando pueden tener tanto una historia de integración de años, como de tan solo unos minutos, pues justamente la premisa de Jazz a la Calle es hacer música por el hecho de hacer música, por lo que no resulta raro, pero sí asombroso, que muchos de los repertorios que se ofrecen a los mercedarios y turistas que se agolpan en torno a estos escenarios callejeros sean el resultado de la improvisación, de años de experiencia, y de una gran pasión por el jazz. Autenticas jam session por donde quiera que se las mire.

"Toques" callejeros de músicos de Argentina, Brasil y Uruguay

"El clima es un montón de música mezclándose entre los grupos y el público". Así describe Duo Trafic (Natal – Brasil) al movimiento cultural que genera Jazz a la Calle, y que se expresa perfectamente en los toques que se viven noche tras noche, en distintos puntos de la semipeatonal mercedaria, en la que confluyen este año alrededor de 200 músicos provenientes de Uruguay, Argentina y Brasil, que, a través de su idiosincrasia y un mar de instrumentos caracterizados por los bajos, trombones, saxos, teclados y batería, dan vida a un repertorio donde el jazz es la clave para fusionar estilos como el tango, la milonga, bossa, samba, y hasta música andina.

"Estoy enamorada de Uruguay, enamorada de Mercedes! Muy feliz con todo lo que está pasando acá!", dice Danielle Domingos, de San Pablo, Brasil. "Gracias totales a Jazz a la Calle por habernos convocado a tan hermoso festival; nuestra primera presentación fuera de Argentina", agregaron los integrantes de Ensamble Chanco a Cuerda (Buenos Aires, Argentina).

Sobre las 22 horas los toques dejan de sonar, pero no se termina el jazz: en el escenario Mayor de Manzana 20, sigue latiendo por unas cuatas horas más en la noche de Mercedes, aglomerando a un numeroso público local y foráneo. El escenario principal reúne unas 5.000 personas en sus noches centrales.

Una fiesta única en el país

Y no hay que olvidar que, como su nombre correctamente lo indica, Jazz a la Calle es todo un movimiento cultural que implica algo más que música, y que abarca otras ramas como la pintura y la escultura, pudiéndose apreciar en Manzana 20 desde exposiciones pictóricas, instalaciones artísticas, artesanías, dibujantes expresándose en vivo, espacios literarios, y hasta un rincón a cargo de un luthier coloniense donde puede apreciarse todo el proceso que conlleva la creación de una guitarra.

Sin dudas se trata de una fiesta única en el país, y en la región. No en vano Jazz a la Calle realizará en enero de 2014 su octava edición, reuniendo a decenas de músicos internacionales en un mismo escenario, y creando una verdadera cultura musical que año a año se expande y trasciende fronteras.

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Posadas y estancias rurales

Las estancias turísticas y posadas de campo existentes en los departamentos del litoral del río Uruguay son varias y ofrecen al visitante la posibilidad de conocer y participar en las actividades productivas propias del medio rural, combinando generalmente esta posibilidad con el disfrute de riquísima gastronomía criolla y actividades como cabalgatas, yerras, avistamiento de aves, senderismo, caminatas y hasta la oportunidad de realizar una observación guiada de las estrellas a campo abierto y sin la contaminación lumínica habitual de las ciudades.

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Espectáculos

Numerosos espectáculos artísticos, deportivos y musicales se desarrollan en las ciudades y localidades del litoral uruguayo durante todo el año.

Las características de los mismos son variadas, desde espectáculos artísticos con 20.000 asistentes en el Anfiteatro del Río Uruguay (Paysandú) durante la Semana de la Cerveza, a desfiles estudiantiles de primavera y criollas y encuentros de aparcerías.

Recomendamos consultar nuestro calendario regional de eventos, donde se encuentra toda la información de espectáculos y eventos de la región, agrupadas por trimestre del año.

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Deportes

El litoral del país es una región privilegiada para la práctica de deportes al aire libre pero además cuenta con muy buena infraestructura deportiva y un nutrido calendario de eventos anual.

GOLF

Los amantes del golf cuentan con infraestructura para jugarlo en Fray Bentos. En tanto, el Club de Golf de Paysandú es es sede de diferentes tipos de eventos nacionales e internacionales, sociales y deportivos en las áreas de hockey, padel, tenis y rugby.

NÁUTICA

Cada año, durante la tradicional Semana de la Cerveza se realiza en Paysandú, la Regata Meseta de Artigas, en el río Uruguay. La infraestructura y los servicios de los clubes náuticos ubicados sobre el río Uruguay hacen de este curso de agua un lugar ideal para realizar variedad de deportes náuticos como el remo, velerismo, windsurf, natación, waterski, además de campeonatos de vela, optimist, remo y natación.

En Soriano, los puertos deportivos de Mercedes y Villa Soriano son puntos de referencia para la navegación del río Negro que cada año atrae a más embarcaciones, fundamentalmente argentinas. Asimismo, Soriano se ha destacado en el último tiempo en cuanto al impulso de actividades náuticas, como el campeonato Power Boat y shows de motonáutica.

HÍPICA

Los amantes del turf pueden disfrutar de las competencias del Sistema Integrado de Turf Nacional en el Hipódromo de San Félix en Paysandú. Dicho hipódromo ocupa un predio de 50 hectáreas y fue inaugurado el 17 de abril de 1954, siendo el máximo circo hípico del interior del país.

Posee pistas que recorren una elipse de 1.700 metros, un monumental palco, 300 boxes, servicio de restaurante y confitería, amplios jardines, partidores automáticos, tribunas de cemento y ojo electrónico en el disco de llegada. Por su arena, pasó el famoso caballo “Vitelio” considerado como el mejor que haya pisado Uruguay, siendo San Félix el lugar donde fue derrotado por primera vez.

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