El Colegio del Rosario abrió sus puertas el 1 de marzo de 1895,  fue el primer colegio habilitado que tuvo Paysandú. Su creación fue consecuencia directa de la obra de la Congregación Salesiana fundada por Don Bosco en 1874 en Italia.

Los salesianos habían llegado a Buenos Aires en 1875 y luego a principios de 1877 se hicieron cargo del Colegio Pío de Villa Colón, bajo la conducción del padre Luis Lasagna.

Paysandú se constituyó en la tercera casa salesiana que se fundaba en Uruguay y los superiores le encargaron la misión al padre Juan Carlos Allavena, asignándole como acompañantes al padre Agustín Mazzarello y al hermano Santiago Ceva. El grupo llegó a Paysandú por vía fluvial el 11 de marzo de 1881. En una gira por la campaña Allavena identificó la falta de un colegio para que los niños de la ciudad y de la campaña recibieran una adecuada instrucción cristiana cumpliendo la prédica de Don Bosco: “formar buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Consecuente con lo que había percibido el sacerdote planificó la idea de levantar un edificio adaptado a internado y se puso manos a la obra. El 25 de julio de 1883 ya se había firmado el contrato de compraventa por la cantidad de $ 1.285,00 con la sucesión de Burgos y una vez recibidos los planos, el 30 de noviembre de aquel mismo año se colocó la piedra fundamental, prosiguiendo la obra con gran ritmo.

Al año siguiente, en 1884, el 30 de noviembre los salesianos abandonaban su residencia provisoria de la casa de Almagro y Paredes, para establecerse definitivamente en el nuevo edificio y cuando estuvieron instalados dieron comienzo a los preparativos para concretar la apertura del colegio a principios del año siguiente.

El padre Allavena fue sustituido por el padre Domingo Albanello, un hombre emprendedor y dinámico que siendo un aficionado a la meteorología creo un observatorio, que fue el primero en Paysandú y en todo el interior del país. Luego en 1893 llegó al colegio el taxidermista clérigo Lino del Valle Carvajal, que inició de inmediato el Museo de Historia Natural con varias colecciones de aves y mamíferos y comenzó una colección de minerales nacionales y de recuerdos históricos. Su tarea sería continuada en el tiempo por los padres Herman Horne, Baldomero Vidal, Petrini, Prunés, Díaz y Merlino.

En agosto de 1894 el puesto de director fue ocupado por el padre Dámaso Moreira, sacerdote que se empeñó en conseguir la habilitación oficial para los estudios de enseñanza secundaria y obtuvo la aprobación y anuencia del doctor Claudio Williman, rector de la Universidad. En paralelo con los trámites se encargaron a Europa los gabinetes de Física, Química e Historia Natural y se prepararon un buen número de alumnos para el examen de ingreso para los cursos de educación secundaria.

En 1911 comenzaron los cursos del primer año en forma provisoria y en julio de ese mismo año estando ya instalados los gabinetes con todo el material exigido la comisión universitaria declaró definitivamente habilitado el colegio Nuestra Señora del Rosario para la enseñanza secundaria y de esta forma se convierte en el primer liceo habilitado del interior del país.

La habilitación trajo aparejada necesidad de contar con nuevas aulas. En 1921 se había hecho una ampliación siguiendo la galería de la parte Norte hasta unirla con el edificio de la iglesia y construyéndose, en el piso alto, los servicios higiénicos para el dormitorio de los alumnos. El padre Felipe Petrini, profesor de Dibujo completó los planos del edificio ya construido y en 1922, bajo la dirección del padre Juan de Dios Moratorio, se inició la nueva construcción que fue inaugurada en 1925.

Algunos detalles relevantes

-       El primer año de funcionamiento se matricularon 145 alumnos

-       Nicolás Pescetto fue el primer alumno matriculado en los registros

-       Avelino Martínez fue el primer pupilo

-       Los primeros 14 alumnos de secundaria fueron: Abrahan Ceretta, Fernando Fagalde, Adolfo Giorgi, Educardo Hilardía, Martín Horta, Roberto Masena, Ernesto Martinto, Secundino Lescoubet, Miguel Saralegui, Miguel Serra, Carlos A. Schmidt, Pery Souza, Honor Souza y Manuel Villamil.

 

Nota: Información proporcionada por el ex alumno y profesor José Rivero Horta

 

 

 

 

 

 

 

La Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, es Monumento Histórico Nacional y uno de los edificios emblemáticos de Paysandú. Se encuentra frente a Plaza Constitución, en Montecaseros entre 18 de Julio y Florida.

El padre Solano García comenzó a idear la construcción en 1830 pero la piedra fundamental recién logró colocarse en 1860. La construcción fue encargada a la empresa de Bernardo y Francisco Poncini y sufrió graves destrozos durante la heroica Defensa de Paysandú en 1864 y 1865 Es el primer templo que tuvo la ciudad de Paysandú y una de las pocas Basílicas Menores, elevada a ese rango en 1949 por decisión del Papa Pío XII.

Su interior, fue magníficamente decorado por el artista Antonio Buscaglia quien comenzó su labor en 1898 y dedicó tres años a la tarea. Actualmente, con el aval de la Comisión de Patrimonio Histórico. Actualmente, la Basílica se encuentra en etapa de remodelación integral aunque continúa con su funcionamiento habitual.

En Paysandú se encuentra un verdadera joya instrumental: el órgano Gamba y Comoglio, uno de los tres mil setecientos órganos neumáticos que ha construido en todo el mundo la afamada organería alemana Walckler y Cía. de Ludwingsburg, Alemania.

Está ubicado en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, en perfecto estado y funcionamiento, tras las restauración realizada a su estado original en la década del 90. Fue construido especialmente de acuerdo al tamaño y acústica esta iglesia, por lo que su sonido es excelente en ella. El órgano, ocupa una superficie de 24 metros cuadrados, está conformado por 1.800 tubos de diferente tamaño y material y pesa alrededor de tres toneladas.

Lleva el nombre del padre inspector salesiano Pedro Gamboa y del cura párroco Luis Comoglio. Fue inaugurado el sábado 9 de julio de 1906, por los maestros Calbo y Medina. Estos se encuentran en distintas iglesias del mundo, desde la Basílica de San Pedro de Roma hasta la catedral de Buenos Aires, aunque durante las dos guerras mundiales muchos desaparecieron especialmente en Europa.

La denominada Campana Misionera es el objeto histórico más antiguo que se halla en Paysandú. Es de bronce y fue fabricada en el siglo XVII en las Misiones Jesuíticas de San Nicolás. Se encuentra ubicada junto a una de las escalinatas laterales de la Basílica.

La Plaza Constitución es el punto cero de la ciudad de Paysandú y confluyen en ella varios acontecimientos festivos y dramáticos que la cargan de gran simbolismo. La plaza incluye en su centro el monumento al General Leandro Gómez, posado sobre el mausoleo en el que reposan los restos del héroe de la Defensa de Paysandú. A pocos metros otro monumento recuerda a todos los caídos en aquel enero de 1865 en la misma plaza.

El edificio de la sede de la Jefatura de Policía de Paysandú aún guarda en alguna de sus rejas rastros de los impactos de bala de cañón de la Defensa de Paysandú, en 1864. Fue construido por iniciativa del entonces Jefe Político, coronel Basilio Antonio Pinilla en 1860 e inaugurado en 1864 con el nombre “Casa de la Policía”.

El edificio mantiene la mayoría de sus formas originales. En su frente se encuentran “La esperanza” y “La Justicia” altorrelieves especialmente realizados por el escultor italiano José Livi contratado por Pinilla. Livi también es el autor del brocal del “Pozo de la Jefatura”, una sola pieza de mármol de Carrara con forma hexagonal, apoyado en un pedestal del mismo mármol. El brocal permaneció más de 50 años en el Museo Histórico Nacional de Montevideo y luego de varias gestiones pudo ser trasladado, nuevamente a su sitio original, en 1982.

El Teatro Florencio Sánchez es una de las más importantes joyas arquitectónicas de la ciudad. Su fina ornamentación, excelente iluminación y sólida acústica lo ponen a la altura de muchos de los teatros de las grandes metrópolis.

Por su escenario han pasado innumerables artistas de nivel internacional y fue en é que, por primera vez, el 12 de octubre de 1915 se interpretó por primera vez la partitura completa del Himno Nacional uruguayo, dirigido por José Debali (hijo). En 1975, fue declarado Monumento Histórico Nacional. No obstante, su origen se remonta a 1859, cuando se fundó la compañía que construiría un coliseo en Paysandú; en 1860, con 35 accionistas que aportaron 240 pesos cada uno, se construyó el primitivo edificio del entonces denominado “Teatro Progreso”, obra de Francisco Poncini.

En 1915 bajo la dirección de los arquitectos Jacobo Vázquez y Daniel Rocco, fue remodelado, sumando confort, acústica, solidez y arte. El nuevo edificio se inauguró en 1917 y en 1921 pasó a llamarse "Florencio Sánchez", en honor al gran dramaturgo uruguayo. Tiene capacidad para 1.000 personas, dispone de 6 palcos bajos, 12 balcones, 2 altos, 2 en tercer piso, 300 plateas, 144 tertulias bajas y balcón, 250 altas, 110 entradas generales y 125 en paraíso. Actualmente se encuentra por remodelación.

Ubicado en la costa de la ciudad, es el recuerdo de la “Admirable Alarma", el inicio del movimiento revolucionario oriental y desembarco de Artigas en Paysandú. Marca el sitio por el cual, en Abril de 1811, el prócer cruzó el río proveniente del arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay).

Fue inaugurado en el año 1961; el obelisco está rodeado por nueve mástiles que forman un semicírculo al frente, en ellos ondean en ocasiones especiales las banderas de las Provincias Artiguistas.

Creado por el escultor español Antonio Ballester (nacido en Valencia en 1910), quien a los 19 años ganó el concurso internacional convocado a ese fin, el Monumento a los Españoles fue instalado con el doble propósito de celebrar el centenario de la Jura de la Constitución de la República Oriental del Uruguay y homenajear a los inmigrantes españoles por su valiosa contribución a la formación de la sociedad sanducera.

Está ubicado en los accesos a la ciudad, en el cruce de la avenida Bulevar Artigas con las avenidas Argentina y España.

La estatua ecuestre del General José Gervasio Artigas es el corazón de una explanada de más de 10.000 metros cuadrados: la Plaza Artigas, ubicada en el punto final de 18 de Julio y a pocas cuadras del puerto de Paysandú. Es Monumento Histórico Nacional y la tercera escultura construida en homenaje a Artigas en nuestro país.

La construcción del monumento fue solicitada al prestigioso escultor italiano Ezio Ceccarelli, quien propuso como modelo el boceto ganador de una mención en el concurso internacional organizado por la Comisión Oficial Por Monumento al General José Artigas, en Montevideo. La inauguración se concretó el 25 de octubre de 1925.

La obra escultórica, tiene 4 metros y medio de altura y representa al prócer en bronce marchando montado a caballo. La grandiosidad, ornato y belleza de esta plaza, es digno marco de multitudinarias concentraciones patrióticas que en ella tienen cabida. Una original fuente luminosa, simula la bandera artiguista, otorgándole un perfil propio a esta plaza

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